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Federico Louis Dobermann, nació el 2 de enero de 1834 en Alemania. Era un recaudador de impuestos que tenía un hobby especial: los perros. Y había conseguido un permiso legal para elegir en la perrera municipal – donde trabajaba como cuidador- a cualquier perro que le gustase. En su cabeza rondaba la idea de crear una raza especialmente valiente y capaz de cumplir funciones de guardia y defensa como ninguna otra.
Pacientemente fue seleccionando del “refugio” los ejemplares que mostraban una especial actitud para el ataque y la defensa. Entre los llamados “perros de carniceros” eligió a los mejores, y los cruzó con un tipo de perro Pastor de color negro con marcas rojo óxido, común en la región de Turingia.
Con el resultado de estas mezclas Dobermann inició, allá por 1870, un criadero sin sospechar que sería su apellido el único a ser utilizado
en Alemania para nombrar a una raza canina, es decir la única que lleva el nombre de su primer criador conocido.
Su “raza”, fue rápidamente aceptada como de utilidad, de hogar y ranchos,
tal cual señala el estándar oficial, sus perros no eran solo vigilantes, sino también animales muy apegados al hombre.
La utilidad de estos perros fue requerida no solo por los particulares sino también por el servicio policíaco del lugar, de ahí el segundo nombre con el que este perro fue conocido: Perro de Policía.
El informe completo en la edición impresa de El Perriódico Nº 75 |