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Dr. Jorge Robles (MV) |
Habitualmente se considera a la cesárea como una cirugía de urgencia ante un parto distócico, o sea, muy dificultoso o imposible de llevar a cabo por la vía natural.
En la práctica veterinaria de rutina, cuando tratamos con mascotas, generalmente se evita la cirugía y se trata, en lo posible, que el parto sea natural; sólo hacemos cesárea cuando la perrita no puede parir sus crías. Sin embargo, en el caso de las hembras de criadero considero que el criterio debería ser distinto y la recurrencia a la cesárea mayor.
¿En qué casos considero útil practicar una cesárea? Además de las razas a las que habitualmente se interviene (braquicéfalas, como, por ejemplo, los Bulldogs francés e inglés) y de aquellos casos de partos distócicos, creo conveniente hacerla cuando:
1. Hemos hecho un servicio de mucho valor y nos interesa que todas las crías sobrevivan al parto, ya sea para seleccionar la mejor o quedarnos todos los hijos.
2. En perras multíparas, con más de siete u ocho cachorros en el útero (ya que generalmente cuando una perra pare más de esa cantidad, siempre alguno nace muerto) y nos interesa conservarlos todos para poder realizar una mejor selección. O porque los cachorros son de buen valor económico y no queremos perder su venta.
3. Cuando una perra de tamaño toy (Caniche, Chihuahua, Yorkshire Terrier, etc) está gestando uno o dos cachorros y, por el tamaño de los mismos, presagiamos una distocia y no queremos perder ninguno.
4. Perras de tamaño grande, con una gestación de solamente uno o dos cachorros, o cualquier otra perra que en la ecografía muestra un feto mucho más grande de lo normal o con anasarca (edema generalizado).
Es bueno saber que una cesárea bien hecha no provoca ningún trastorno en la vida de la perra y que, incluso, la misma no genera ninguna dificultad reproductiva futura; es más, yo aconsejo darle servicio al celo siguiente. ¿Por qué? Porque la perra ya cicatrizó perfectamente las heridas, incluso las del útero, y como la incisión se localiza en una zona que no dificulta la fecundación ni el implante de los embriones, puede quedar preñada sin problemas.
Pasos a seguir
Entonces, si decidimos realizar el parto por cesárea, es necesario cumplir ciertos requisitos
a. Detección de preñez ya sea por tacto o ecografía a los treinta días del primer servicio;
b. Ecografía a los sesenta días del primer servicio para corroborar tiempo de embarazo y latidos cardíacos fetales.
De acuerdo con los resultados, podremos programar una segunda ecografía en un par de días. O ya la fecha de la cesárea: si la preñez es de 59 / 60 días y los latidos son menos de 200 y hasta 180 por minuto, planificamos una intervención en 24 / 36 horas. Si la preñez es de 58 o menos días y los latidos superan los 200 programamos una segunda ecografía.
Siguiendo estrictamente las indicaciones del médico veterinario experimentado en el tema y con un meticuloso cuidado por parte del dueño, las posibilidades de éxito alcanza ung 95%