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Un dilema a la hora del parto CESAREA ¿SÍ O NO?

En algunas razas el porcentaje de nacimientos asistidos quirúrgicamente alcanza al 80% de los casos

Es sabido que el 95% de los partos en los perros son naturales, o sea que la perra se arregla sola tanto para parir los cachorros como para limpiarlos y cuidarlos. Este porcentaje es muy cierto cuando hablamos de perros mestizos, puros de raza de tipo pet o de compañía, pero no es tan así cuando hablamos de ejemplares reproductores o de show y, mucho menos, en ciertas razas que se caracterizan por tener dificultades a la hora de parir (por ejemplo, el Bulldog Inglés, donde como mínimo el 80% de los nacimientos se producen por cesárea)

¿Cuándo decidir por la cirugía?
1  Cuando el tamaño del cachorro sea muy grande y no pueda pasar por el canal pelviano.

2  Cuando el canal pelviano es muy estrecho o, al sufrir una fractura, quedó irregular.

3  Cuando el cachorro se encuentra mal ubicado (cabeza 
doblada en dorsal del cuello o al costado del mismo, o con presentación lateral -de costado-).

4  Cuando los cachorros se presentan defectuosos, por ejemplo, con anasarca (edema generalizado), o con evisceración.

5 En caso de un embarazo supernumerario, cuando el útero está tan distendido que no posee capacidad para contraerse.

6 En partos múltiples cuando la perra, por agotamiento, no tiene más fuerzas para seguir pariendo.

7 En hembras que no tienen un trabajo de parto manifiesto, o sus contracciones son muy débiles (Pugs y Bulldog Inglés o Francés).

8 Cuando el valor de los cachorros a nacer es muy alto y el propietario quiere correr el menor riesgo posible de pérdida de ejemplares

Lograr el éxito
Se entiende por éxito en esta intervención:
a- Que sobreviva la totalidad de los cachorros viables que se encuentran dentro del útero materno.
b- Que la perra no corra ningún riesgo con la anestesia y la cirugía.
c- Que la madre despierte y se pueda movilizar lo más rápido posible para atender a sus hijos.
d- Que el útero materno sufra la menor agresión posible y sus zonas vitales (donde se implantan los cachorros) queden intactas, de manera tal que pueda ser servida y quedar preñada en el próximo celo.

Minimizar los riesgos
De acuerdo a mi experiencia profesional, recomiendo tener  anotada la fecha de cada servicio y en qué día de celo estaba la hembra en cada uno de ellos.  Hacer una ecografía a los 60 días del primer servicio para constatar de cuántos días es la gestación. De tal modo si la misma es de 59/60 días, hacemos otra eco tres días después, para tener la certeza de que el resultado anterior es correcto, y si los cachorros tienen 62-63 días, con una frecuencia cardíaca de 190 a 200 latidos por minuto, ese mismo día la inducimos y, al siguiente (pasadas 16-20 hs.),  practicamos la cesárea. 
 Si la primer eco nos dice que está de menos de 59 días, hacemos otra cuando correspondan los  60-61 días para corroborar el tiempo de preñez, y una última a los 63 días para saber si está todo bien, y la inducimos para intervenirla al día siguiente.

Pautas para un resultado feliz
Para lograr el éxito en la operación cesárea es preciso:
1 Utilizar un anestésico eficaz que pase lo menos posible la barrera placentaria y deprima lo menos posible a los cachorros, que sea de corta duración como para permitirnos realizar la cirugía, y al terminar, la perra ya esté despertando y en pocos minutos pueda moverse como para atender a sus crías.
2 Incidir el útero en su cuerpo, no en los cuernos (si bien dará más trabajo para extraer las crías, permitirá dejar intactos los cuernos, que conforman la zona donde se implantarán los cachorros de la futura camada).
3 Extraer los cachorros lo más rápido posible, hacerles la tarea de resucitación, masajes, limpieza de vías respiratorias, si es necesario darles algún estimulante cardíaco-respiratorio y, enseguida, colocarlos en una fuente de calor.
4  Limpiar bien toda la cavidad peritoneal de sangre o líquidos fetales que pudieran haber quedado, así como el útero de restos placentarios.
5  Suturar útero y músculos abdominales con una sutura segura y que no genere rechazo o inflamación.
6 Suministrar antibióticos a la perra durante quince días, y el día de la cesárea dar alguna hormona que mejore su instinto materno y le facilite ocuparse de los cachorros.
El método descrito es mi modo de trabajar, existen muchas otras alternativas también válidas. Con la manera señalada, el éxito es absoluto, logrando siempre el 100 % de los cachorros viables y permitiendo que la perra quede preñada en el siguiente celo con una cantidad normal de cachorros.

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